Ensayos y poesías de Manuel González Prada en la colección Letras Hispánicas de la editorial Cátedra, por Julio Isla

González Prada, Manuel (2019). Ensayos y poesías. Barcelona: Cátedra. 568 pp. 

En 1908, en una velada de homenaje a González Prada por la publicación de Horas de lucha, Glicerio Tassara, editor del folleto que reunió los discursos leídos aquella noche, comentó: «se [ha] hecho profundo silencio alrededor de este hermoso libro de propaganda y ataque, que condena y suscita. Pero ese mismo silencio es la mejor corroboración de las acusaciones de Prada; es la aprobación tácita que los cobardes y delincuentes acuerdan a su libro». ¿No podría decirse otro tanto del manto de silencio que, desde los sectores oficiales, parece haberse tendido sobre la obra y figura del autor de Pájinas libres en el año del centenario de su muerte? Y es que, ¿con qué más que el silencio osaría intentar responder a quien fue su más tenaz acusador? Este, afortunadamente, no fue total, pues no faltaron homenajes, exposiciones y publicaciones que recordaron la vigencia de su obra.

            Una de las publicaciones que compensó esta reserva, se dio un año después del centenario de su muerte, este 2019. Se trata de Ensayos y poesías, una amplia antología de su obra editada por la peruanista francesa Isabelle Tauzin-Castellanos, en la colección Letras Hispánicas de la editorial Cátedra. Antes de ponderar las virtudes de esta, es necesario hacer un breve recuento de las ediciones de sus obras publicadas fuera del Perú. Esta historia editorial empieza precisamente en el extranjero, con la aparición de Pájinas libres (1894) en París. De hecho, casi la totalidad de su obra inédita, en verso y prosa, se imprimió de manera póstuma fuera del país, ya sea en Chile, Argentina, México o, nuevamente, en Francia. En el caso de España, a diferencia de otros países que se mostraron más receptivos con sus escritos, son contadas las tiradas de sus obras. De los ensayos, las segundas ediciones de Pájinas libres y Anarquía vieron la luz en Madrid en 1915 y en Barcelona en 1938, respectivamente; de la poesía, una edición de Baladas peruanas salió en Sevilla, en 2009. España parece haber sido un destino esquivo a la recepción de sus obras, cuestión que podría deberse a su enérgico –y en ocasiones virulento– llamado a liberar la literatura peruana de toda influencia española. Sea como fuere, este libro, en uno de los sellos españoles de mayor alcance y prestigio en el mundo de habla hispana, viene a llenar este vacío editorial.

Isabelle.Tauzin

Isabelle Tauzin, editora de Ensayos y poesías

            La edición de Isabelle Tauzin, una de las más renombradas estudiosas de González Prada, a quien debemos algunas ediciones de sus obras como Textos inéditos (2001), Baladas (2004) y Ensayos (1885-1916) (2009), se caracteriza por su gran rigor filológico. La sección de ensayos se abre con «Grau» que, además de ser uno de los más notables de la historia de la literatura peruana, marca el inicio de la vida pública de Prada, y concluye con el artículo «La Anarquía» de 1916. Para la fijación de los textos de los ensayos de Pájinas libres, toma en cuenta las numerosas correcciones, supresiones, añadidos y apostillas que el propio González Prada, insatisfecho con la primera edición francesa, realizó de forma manuscrita en un ejemplar de esta y que fueron incorporados por Luis Alberto Sánchez en su edición de 1946. Esto se puede apreciar con más nitidez en «Notas acerca del idioma», en cuyos llamados a pie de página la editora da cuenta de las anotaciones marginales, apostillas y supresiones manuscritas realizados por el autor. Para ilustrar lo intensa que fue la refundición de este texto, se incluye la reproducción facsimilar de una de sus páginas, llena de tachaduras y apuntes. Similar acercamiento se da en los demás libros de ensayos.

            En cuanto a la poesía, la obra poética mejor representada en esta selección son las Baladas peruanas con 17 de ellas, sin contar las 6 de tema diverso. Un acierto, pues para muchos estudiosos de la poesía de González Prada, entre ellos Américo Ferrari, las Baladas constituyen la parcela de su obra poética que mejor ha resistido los años. El establecimiento de los textos poéticos no cede en rigor al de los ensayísticos. Para fijar, por ejemplo, el de las cuatro letrillas seleccionadas, la editora ha cotejado la primera edición publicada por Sánchez en 1975 con los cuadernos manuscritos conservados en la Biblioteca Nacional, presentando algunas variantes realizadas a lápiz por el mismo Prada.

            Además del rigor filológico, otras virtudes que destacan son su minucioso prólogo, bibliografía selecta y, algo que caracteriza a las ediciones de Cátedra, una nutrida provisión de notas a pie de página, 530 en total, que gracias a su pertinencia no sobrecargan el texto y, por el contrario, ofrecen un caudal de información acerca de libros, autores y personajes que el paso del tiempo puede haber convertido en lejanos o extraños para un lector contemporáneo. En suma, con la inclusión de González Prada en la colección Letras Hispánicas no solo se compensa el relativo silencio con que se acogió el centenario de su muerte, sino que también se hace justicia a uno de los autores que inició la modernidad en las letras peruanas, precisamente en el país que durante tanto tiempo le fue editorialmente esquivo, con una edición ejemplar a la altura de su obra. Aunque González Prada se hubiera sentido muy a gusto con el silencio oficial, sus admiradores no podemos dejar de celebrar una edición como esta.

Julio Isla Jiménez

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