“Me voy a confesar con ustedes”: un fragmento del discurso de José María Arguedas

Dentro del ciclo “Motivaciones del escritor” organizado en la UNFV en 1966, donde además participaron Francisco Izquierdo Ríos, Ciro Alegría y Gamaliel Churata, José María Arguedas presenta un testimonio, una “confesión”, de su labor intelectual y de su obra. Vida, política y literatura se hacen presentes en la conferencia que ofrece a su auditorio, extendiéndose hasta las cuestiones nacionales que siente como parte de su quehacer.

A 50 años de su partida, transcribimos un fragmento de su conferencia con el interés de difundir su pensamiento sobre la situación de la literatura en el contexto en el que enuncia. Esperamos que la obra de este escritor siga en permanente discusión por la riqueza que esta presenta, y que pueda complementarse con las reflexiones que realiza sobre esta actividad. Este año dedicaremos el IX Conelit a su obra: Serpiente Dios. Reflexiones sobre José María Arguedas y las literaturas latinoamericanas.

¿Qué he visto después? Yo he venido a hablar con jóvenes, aceptando la invitación de un amigo a quien quiero. Yo les quiero hablar aquí con franqueza. ¿Qué he visto en la literatura de la generación posterior a la mía? Un novelista genial como Mario Vargas Llosa, que yo creo que es quizá el novelista de quien he recibido los elogios más generosos; pero, ¿qué he leído en La ciudad y los perros?: una imagen amarga, escéptica del mundo, de la gente. ¿Quién es el héroe que ofrece algo de positivo en La ciudad y los perros? Es el teniente Gamboa, pues los otros se deshacen, se acaban en la derrota; se deshacen, la vida los vence. Yo no he terminado de leer, todavía, La casa verde. Pero La casa verde también es una descripción muy real, maravillosamente objetiva, de los tremendos males de nuestro país; pero falta algo que había en nuestra generación: la fe en que esos males van a ser superados. ¿Por qué? Yo pienso que la cultura actual no tiene las perspectivas que tuvimos nosotros, no hay modelos que sean igualmente aceptados por toda la juventud. El mundo está terriblemente dividido; los jóvenes están ante una perspectiva sumamente oscura. La izquierda no ha estado jamás tan dividida como ahora; recibimos con terror las hazañas de la guardia roja china. ¿Qué es la guardia roja china? Si yo no hubiera hecho la vida que he hecho, quizás en este momento me hubiera atemorizado un poco, pero los que no tuvieron la fortuna de llegar a los veinte años con una fe tan grande como la que a nosotros nos infundió todo el mundo, todas las fuerzas renovadoras que estaban unidas en la esperanza; [que] ahora se han dividido. Yo encuentro que las obras de Julio Ramón Ribeyro, por ejemplo, son también amargas; en este otro testimonio atroz que no sé cómo calificarlo, de Oswaldo Reynoso. ¿Qué nos ofrece Oswaldo Reynoso? Este escritor que se proclama marxista y leninista, ¿qué es lo que nos ofrece de Lima? Una porquería. Y el hombre peruano no es una porquería. Quizá en este momento la juventud debe tener más fe en este país. ¿Por qué? Porque nosotros nacimos en un país dividido: indios, mestizos, blancos, gente de tipo occidental, divididos por vallas casi infranqueables. ¡Jóvenes, esas barreras se están rompiendo, las hemos roto; yo he contribuido a romper esas vallas! Entonces, el Perú está ante la posibilidad y la perspectiva de unir toda la tradición de noventa siglos que tenemos como país americano con los cien o doscientos siglos de cultura que nos viene de Europa, y construir nosotros un pueblo con una originalidad y unas posibilidades de crear una sociedad poderosa y justa. Pero esos testimonios literarios no han aparecido en la cabeza de estas gentes gratuitamente; hay un estado, como les digo, de incertidumbre. La juventud está frente a muchos caminos y no está en posibilidades de escoger ninguno de ellos, con toda seguridad. Puedo estar equivocado, esa es la impresión que tengo. Y por eso las obras de la generación mía son obras terribles, es un cuadro terrible que se ofrece del Perú, pero, al mismo tiempo, cargado de fe, de una fuerza que promete construir, desarrollarse hasta alcanzar una sociedad no solamente justa, sino con una faz propia, con una voz que sea distinta de las voces de los otros países.

[“…Me voy a confesar con ustedes”. Conferencia impartida por José María Arguedas en la Universidad Nacional Federico Villarreal, 24 de setiembre de 1966. Lima: Biblioteca Nacional del Perú, 2013.]

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